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     El método de riego por surcos se  realiza haciendo fluir agua en pequeños  canales (surcos) que conducen el agua a  medida que desciende desde puntos altos  hacia sectores de cotas inferiores del  campo. El agua se infiltra en el fondo y  los lados de los surcos, reponiéndose así  el agua del suelo consumida por los cultivos; la nivelación cuidadosa del terreno  para obtener una pendiente uniforme es  esencial para que este método tenga una  eficiencia y adecuación conveniente.
 
     Los surcos son particularmente apropiados para regar plantas que están  expuestas a daños por el agua que cubre  la parte alta o los tallos de las plantas. Los cultivos en hileras, tales como hortalizas, algodón, remolacha azucarera,  maíz, papas, cultivos de semillas, entre  otros, se riegan por surcos trazados entre  las hileras de plantas. Las huertas y las  viñas pueden regarse trazando uno o más  surcos entre las hileras de árboles o vides para mojar la porción principal de la zona radicular. Una variación  del método de surcos consiste en usar pequeñas corrugaciones en la  superficie del terreno para regar cultivos tupidos, tales como cereales,  alfalfa y pastos en general.
 
     En contraste con la inundación que ocurre en el riego por tendido, el riego por surcos no moja la totalidad de la superficie del suelo;  en consecuencia, la eficiencia del riego por surcos depende del movimiento lateral del agua desde los surcos. Este movimiento es importante no sólo en cuanto se refiere al mojado del suelo: hay que  prestar también atención al movimiento de sales solubles, fertilizantes y herbicidas arrastrados por el agua. La mano de obra necesaria es, generalmente, mayor para este método que para cualquier otro  sistema de riego superficial, excepto quizás cuando se riega en compartimientos pequeños se necesita tener considerable experiencia  para dividir el agua llevada por la acequia de abastecimiento en los  caudales necesarios para cada surco y para mantener las velocidades  de agua correctamente hasta conseguir un riego adecuado.
 

CARACTERÍSTICAS DEL MÉTODO DE RIEGO POR SURCO

Formas del surco y del lomo

     La forma de los surcos y de los lomos puede ejercer una influencia considerable sobre la oportunidad y eficiencia del riego por surcos: la sección transversal de los surcos debe ser suficiente para conducir la cantidad de agua necesaria para obtener su distribución uniforme por toda la longitud del surco.
    La forma más corriente de surco es el tipo en V. Estos surcos, de 15 a 20 cm de profundidad y 25 a 30 cm de anchura en la parte superior, conducirán normalmente un flujo aproximado de 2 litros por segundo en pendientes relativamente suaves. El agua, moviéndose a una profundidad de 15 cm en un surco de este tipo, tendrá una sección transversal de unos 250 cm². Esto equivale a una profundidad de 2.5 cm si se esparce uniformemente sobre el área entre  surcos adyacentes separados por 1 m.
 
 Los riegos empleados para la germinación de semillas requieren  que el suelo cercano a la superficie de los lomos que contienen las  semillas esté completamente mojado. Los surcos superficiales de 10 a 15 cm de profundidad facilitarán la penetración del agua en la superficie de los lomos. Estos surcos requieren nivelar cuidadosamente el terreno en pendiente uniforme, de manera que puedan llenarse profundamente con agua sin que rebasen los lomos, lo cual podría causar formación de costras en la superficie del suelo. Otro método consiste en emplear pendientes relativamente suaves (del orden del 0.05 %), que permitirán que el agua fluya profundamente en surcos de dimensiones normales sin erosionar el suelo.
 
 Cuando se riegan plantas perennes o plantas anuales en pleno desarrollo, y por lo tanto con sistemas radiculares profundos, el objetivo principal es reponer el agua consumida de la totalidad de la zona radicular. Para tales plantas pueden usarse surcos más profundos; la pendiente del surco no es un factor tan importante en ese caso como con las plantas de raíces superficiales.
 
 Los surcos de base ancha se utilizan a veces en terrenos que absorben el agua lentamente, o sea de baja velocidad de infiltración. Aumentando el perímetro mojado, el agua dispone de mayor superficie para infiltrar en el suelo. Estos surcos son aproximadamente en forma de U; generalmente tienen una anchura de fondo de 15 a 25 cm, aunque se han empleado anchuras de 60 cm o más para riego  de huertas, viñas y cultivos muy espaciados, como tomates y melones.
 
 El agua modificará las formas del surco a medida que desciende  por la pendiente. En las pendientes pronunciadas, el agua tiende a  formar un canal más estrecho; en pendientes más suaves forma un  canal más ancho. Estas tendencias son más acusadas sobre los suelos  arenosos que sobre los arcillosos. Para contribuir a mantener el agua  esparcida sobre todo el ancho del surco, puede hacerse los fondos  más rugosos o con ondulaciones, e incluso puede trazarse dos surcos  menores en el fondo de un surco de base ancha.
 
 La forma del lomo para cultivos escardados regados por surcos  es normalmente plana o ligeramente redondeada. En cada lomo puede plantarse una o dos hileras de plantas; las cosechas de invierno o  de principios de primavera en zonas más frías pueden tener lomos en  pendiente para aumentar la exposición al sol.
 
 La excesiva salinidad del suelo o del agua de riego puede crear  problemas graves de germinación en el riego por surcos. Las sales  solubles son arrastradas por el agua y tienden a acumularse en la  superficie y en el centro de los lomos. Estas sales impiden frecuentemente la germinación de las semillas y pueden causar daños graves a las plantas sensibles a la salinidad; como las sales tienden a moverse hacia el punto más elevado, los caballones se aloman a veces para controlar el sitio en que pudieran acumularse las sales. El lomo se forma cerca del centro del lecho en el caso de cultivos de doble hilera, o en un borde en el caso de plantas en hilera simple. Las semillas se siembran a lo largo de los bordes inferiores, lejos del lomo donde se acumulan las sales.
 

Separación de surcos

 La separación de los surcos dependerá de la planta que haya de regarse, del tipo de maquinaria agrícola empleada y de la clase de humedecimiento que se obtenga por el movimiento lateral del agua en el suelo.
    Muchos cultivos se plantan en hileras simples separadas de 75 a  105 cm para facilitar las operaciones de siembra, cultivo y recolección. Otros cultivos, particularmente hortalizas, se suelen plantar en dobles hileras sobre cada caballón ; las plantas están separadas 40 cm sobre ellos y 60 cm entre lomos. El espaciado de surco en tales casos sería de 1 m. Suele utilizarse a veces una anchura tipo entre surcos para riego de varias plantas diferentes que admiten la misma maquinaria de cultivo; esto elimina la necesidad de cambiar la separación de  los dispositivos de enganche del instrumento cuando se traslada el equipo de un cultivo a otro.
 
     El movimiento lateral del agua desde los surcos en suelos con  perfiles uniformes depende principalmente de la textura de suelo; en  las arcillas, la imbibición es más amplia que en las arenas. Para obtener un humedecimiento completo de los suelos arenosos a profundidades de 1.2 a 1.8 m, los surcos no deben trazarse de ordinario con  una separación mayor de 50 cm. En suelos arcillosos uniformes podría conseguirse el mojado completo a iguales profundidades separando los surcos 120 cm o más.
     Los suelos de perfil no uniforme tendrán, en general, un movimiento lateral del agua mayor que los de perfil uniforme. El movimiento lateral aumenta siempre en suelos que descansan sobre capas  menos permeables o de transición abrupta en la textura del suelo. El  movimiento lateral del agua aumenta también por los altos niveles de  la capa freática o las condiciones del agua estancada.
 
 El objetivo principal al seleccionar la separación de los surcos es asegurar que el movimiento lateral del agua entre surcos adyacentes  mojará la totalidad de la zona radicular de la planta antes de que  llegue más allá de las profundidades desde las cuales las raíces pueden extraer el agua del suelo. Los tipos de mojado pueden determinarse fácilmente excavando una trinchera a través de un surco después que  ha sido regado, a condición de que el suelo estuviera seco hasta una  profundidad considerable antes de regar. Los exámenes de varios surcos en los que ha circulado el agua durante diferentes períodos  suele ser el mejor método para elegir separaciones de surco para cada  suelo particular.
 
Pendientes del surco

     El modo más eficaz para aplicar el agua se logra cuando los  surcos tienen una pendiente uniforme. Las pendientes no uniformes  dan lugar, generalmente, a profundidades no uniformes de riego a lo  largo de los surcos y pueden motivar que, como consecuencia de la  erosión en las partes con más pendiente, se deposite tierra en las más  bajas. Existe igualmente el peligro de que resulten dañadas las plantas porque el agua rebalse los lomos, si hay lugares bajos en el terreno donde pueda encharcarse agua.
      Un surco es, en realidad, un pequeño canal ; los principios que rigen el flujo de agua en canales abiertos son aplicables a los surcos.
 
 La velocidad del agua que fluye en un surco está relacionada con la raíz cuadrada de su pendiente. También influyen en la velocidad del agua la forma y la rugosidad del surco y la cantidad de agua transportada.
 
 Para hacer que fluya el agua se necesita una pendiente que dé el gradiente de energía necesario. Si el fondo del surco es plano, como sucede frecuentemente con surcos cortos, la pendiente de la superficie del agua que esté fluyendo da el gradiente de energía necesario. El agua continuará fluyendo mientras haya una pendiente respecto de la superficie del agua. Sin embargo, la pendiente del fondo del surco se usa normalmente para indicar la inclinación del surco. La pendiente se suele expresar como porcentaje (metros por 100 m). La pendiente no sirve solamente para hacer que el agua fluya en el surco; es necesaria además para que escurra por la superficie del terreno el exceso de agua de las lluvias o de riego.
 
 La erosión del suelo es una limitación importante para el uso del  método de riego por surcos; el sistema deberá proyectarse de modo  que evite las circunstancias que pudieran contribuir al arrastre del  suelo. La erosión está relacionada con la capacidad de erosión del  suelo y con la velocidad del agua a medida que penetra en el surco o  desciende por él. La capacidad de erosión no puede relacionarse con  una única característica, pero guarda una cierta relación con la textura. Generalmente la máxima capacidad de erosión la presentan los  suelos no cohesivos, en los cuales predominan las partículas de arena  fina y de limo. Los suelos arcillosos se erosionan generalmente menos  que los arenosos, pero esto depende de que las partículas de arcilla se  dispersen por la acción del agua o formen agregados estables en el  agua. Para evitar una erosión excesiva cuando se riega plantas de  cultivo, la pendiente del surco en la dirección del movimiento del  agua no debe exceder del 2 %. En zonas en las que llueve intensamente, las pendientes mayores del 0.3 % pueden dar como resultado  la erosión del suelo.
 
     Siempre que sea factible, los surcos deben ser rectos y paralelos  a una orilla del campo. Si la topografía es tal que no sea económicamente factible nivelar el terreno de modo que la pendiente principal no exceda del máximo permisible para riego por surcos, habrá  que tener en cuenta el cambio de dirección de éstos para que el agua fluya en la dirección de la pendiente menor, o bien los surcos puedan atravesar diagonalmente el terreno para conseguir la pendiente deseada. La explanación uniforme de un terreno con pendientes en dos direcciones es particularmente conveniente donde se practica la rotación de cultivos. Los cultivos escardados regados por surcos pueden  plantarse cuando las hileras están en la dirección de la pendiente  menor, y los cultivos tupidos pueden regarse por el método de bordes  cuando los diques están en la dirección de la pendiente mayor. Esto  exige cambiar la acequia de abastecimiento de una orilla del campo a  otra, para poder llevar agua al extremo de cabecera de los recorridos  de riego cualquiera que sea el método de riego que se esté empleando.
 
Surcos en curvas de nivel

     En terrenos con pendientes no uniformes u ondulares no se  pueden emplear generalmente surcos derechos con una pendiente  uniforme. En tales casos, suele construirse surcos sobre una pendiente predeterminada; su dirección depende de la topografía. Estos surcos se llaman surcos en curvas de nivel.
     Los tipos de surcos sobre terreno desigual suelen ser complicados, porque para mantener una separación apropiada entre surcos  es necesario en ocasiones comenzar o terminar los surcos en el interior del campo. Cuando se emplea para regar cultivos anuales es  preciso trazar de nuevo los surcos para cada cultivo. El límite de las  pendientes del terreno que puede usarse para regar cultivos de campo  y de hortalizas con surcos en curvas de nivel es del 8 al 10 %.
     Generalmente se lleva el agua a los distintos surcos por medio de  canales con compuertas o tuberías. A cada surco se conducen flujos  unitarios relativamente pequeños, para evitar el rebalse que podría  producir erosión grave. Esto exige emplear pendientes más pronunciadas y longitudes más cortas que las adoptadas corrientemente en  campos nivelados de modo uniforme.
 
 Hay que disponer de medios para drenar el exceso de agua de  lluvia o de riego que pudiera acumularse en los surcos; para ello puede emplearse conducciones cubiertas de hierba situada en las zonas bajas, tubos de hormigón o zanjas revestidas, con entradas adecuadas.
 
 No debe regarse por el método de surcos en curvas de nivel los suelos en que se abren grietas anchas al secarse. Se necesitará combatir los roedores con el fin de evitar fugas de agua desde los surcos más altos a los más bajos. El regador debe tener, además, gran cuidado de evitar que salga el agua de los surcos por rotura de éstos; cualquier descuido en la distribución del agua donde se utilice el riego por surcos en curvas de nivel presenta un grave problema potencial de erosión.
 
 
Longitudes de surcos

 Hay que elegir con cuidado la longitud de surco. Las exigencias de mano de obra y los costos del riego aumentan a medida que los surcos van siendo más cortos, mientras que la uniformidad en la aplicación del agua suele disminuir a medida que los surcos van siendo más largos. Por consiguiente, los surcos deben alcanzar toda la  longitud que permita la eficiencia razonable en la aplicación del agua.
 
 Los surcos cortos exigen que las acequias de abastecimiento o  las tuberías estén separadas a intervalos cortos; esto aumenta considerablemente el costo de instalación del sistema. Una gran parte del  terreno puede quedar inutilizada para la producción a causa de la  superficie ocupada por las acequias muy juntas. Los surcos cortos  requieren regular cuidadosamente los flujos y un cambio frecuente de  la corriente desde un surco a otro: los surcos cortos dificultan también el uso del equipo mecanizado en las operaciones de siembra, cultivo y recolección.
 
 Si los surcos son demasiado largos, puede penetrar en el suelo  una cantidad excesiva de agua por el extremo superior del recorrido  de riego antes de que el extremo inferior esté convenientemente  regado; esto es particularmente probable con suelos permeables, con  grandes velocidades de infiltración. Las lluvias fuertes que caen en  suelos con bajo índice de absorción pueden dar lugar a la acumulación de una cantidad excesiva de agua en los tramos más bajos de los  surcos, si éstos son demasiado largos. Esto podría crear un peligro de  erosión sobre los terrenos más pendientes, o producir daños en los  cultivos por inundarse los caballones en los extremos más bajos de los   surcos.
 
 El tamaño y la forma del campo puede limitar la longitud de  surco. Si hay que regar solamente una superficie pequeña, las longitudes pueden determinarse por la longitud del campo; si la superficie es  grande, conviene que los surcos sean de una longitud igual a una  fracción exacta de la longitud total del campo.
   
Las longitudes han de ajustarse teniendo en cuenta los cambios  en el tipo de suelo cuando, en el mismo campo, los suelos tienen  velocidades de infiltración diferentes. También hay que tener en cuenta los cambios bruscos de pendiente dentro del campo; cada  recorrido de riego debe confinarse a suelos similares y tener una  pendiente uniforme.
 
 Las operaciones de cultivo en cada zona podrán influir en la longitud de los surcos. Donde se dispone de trabajo abundante y se construyen a mano los surcos y lomos, puede convenir mucho los surcos muy cortos; esto sucede frecuentemente en terrenos en que se cultivan diversos tipos de hortalizas. Cuando la agricultura está mecanizada, lo más económico puede ser construir los surcos largos, incluso sacrificando en parte la eficiencia del riego. Esto sería posible si se dispusiera de agua abundante, si su costo fuese pequeño y no hubiera peligro de crear una napa freática alta.
 
 Los factores principales al determinar las longitudes máximas de los surcos son: el tipo de suelo, la pendiente y la planta que ha de cultivarse. Si bien el caudal que debe llevarse a cada surco es asimismo un factor importante, está sujeto a la regulación y, en consecuencia, es preciso tenerlo en cuenta sólo cuando el flujo podría estar  limitado por la pendiente, las condiciones del suelo o el tamaño del  surco empleado.
      Con pendientes suaves (menores del 0.3 al 0.5 % ), la longitud de  recorrido puede aumentarse, generalmente, a medida que aumenta la  pendiente. Sin embargo, con pendientes de más del 0.5 % hay que  disminuir la longitud a medida que aumenta la pendiente, ya que  debe reducirse la unidad de flujo para evitar la erosión.
 
     Los surcos deben ser más cortos para suelos arenosos, que absorben rápidamente agua y tienen baja capacidad de retención de la  misma, que para suelos arcillosos, con velocidad de infiltración pequeña y alta capacidad de retención de agua. Las longitudes pueden  aumentarse a medida que aumenta la profundidad media de agua que  debe aplicarse. Como la cantidad a aplicar está en relación con la  capacidad de retención de agua del suelo y con la profundidad de  enraizamiento de la planta, puede usarse surcos mucho más largos  para plantas de raíces profundas sobre suelos arcillosos que para las de raíces superficiales en suelos arenosos.

     Para determinar las longitudes de surco más convenientes para  diferentes pendientes y condiciones del terreno, se recomienda que se  haga ensayos en campo, probando varias velocidades de flujo de agua  en surcos de diferentes longitudes. Las evaluaciones de la velocidad  de descenso del agua por el surco y las profundidades medias de agua  aplicada son datos que puede utilizarse para determinar la longitud  del surco que el riego más adecuado y uniforme proporcionará; no se  puede aplicar en todos los casos criterios generales para proyectar  sistemas de riego por surcos. En el Cuadro Nº 1 figuran algunas  longitudes máximas de surcos propuestas, que pueden emplearse como base para establecer pruebas en campo.
 
Medida del gasto o caudal

 El gasto, o unidad de flujo, es el caudal suministrado a cada  surco; se mide generalmente en litros por segundo. La unidad de flujo  es uno de los factores que puede variarse, una vez que se ha instalado  el sistema de riego por surcos; el caudal apropiado en los surcos es de  la máxima importancia para aprovechar eficazmente el agua de riego.

 Generalmente, la máxima uniformidad en la distribución se consigue empezando el riego con el máximo flujo unitario que pueda llevarse al surco en condiciones de seguridad. Con surcos cortos y lisos se usa un caudal grande para llenarlos rápidamente; se corta el flujo y se deja que el agua encharcada se infiltre en el suelo. Con surcos largos en pendiente, es preciso en general regular de nuevo el flujo durante el riego. Para obtener el humedecimiento conveniente del suelo, siempre que sea posible el agua debe alcanzar el extremo del surco en 1/4 del tiempo total en que habría que llevar agua al surco.
 
 El gasto máximo permitido al comienzo del riego se determina  por la necesidad de prevenir el escurrimiento, el rebalse de los lomos  y la erosión del suelo. En algunas zonas se ha utilizado el concepto de  'gasto máximo no erosivo', basado en la pendiente del surco. Aunque  interviene también la capacidad de erosión del suelo, el gasto o caudal máximo no erosivo en surcos puede calcularse a partir de la ecuación:

Qm = C/S

Ecuación 1

CUADRO Nº1  Longitudes máximas propuestas de surcos cultivados para diferentes suelos, pendientes y profundidades de agua (metros de largo máximo del surco)

Pendiente de el Surco (%) Carga media del agua aplicada (centímetros)
7.5 15 22.5 30 5 10 15 20 5 7.5 10 12.5
0.05 300 400 400 400 120 270 400 400 60 90 150 190
0.1 340 440 470 500 180 340 470 470 90 120 190 220
0.2 370 470 530 620 220 370 530 530 120 190 250 300
0.3 400 500 620 800 280 400 600 600 150 220 280 400
0.5 400 500 560 750 280 370 530 530 120 190 250 300
1.0 280 400 500 600 250 300 470 470 90 150 220 250
1.5 250 340 430 500 220 280 400 400 80 120 190 220
2.0 220 270 340 400 180 250 340 340 60 90 150 190

en que S es la pendiente expresada en porcentaje y C es 0.60 cuando  Qm está dado en litros por segundo. 
 La medida del gasto debe a veces ajustarse para mantener el  flujo sin perder agua por escurrimiento superficial al extremo del  surco. Esto se consigue reduciendo el flujo al mínimo necesario cuando el agua se aproxima al final del surco. El gasto reducido bajo esta  circunstancia ideal es igual a la velocidad con que el agua se infiltra en  el lomo y los lados del surco. Como la velocidad de infiltración  disminuirá en general con el tiempo que el agua corra en el surco, se  necesita una claridad de juicio considerable por parte del que riega  para disminuir el flujo a la velocidad apropiada.
 
 Las altas capacidades iniciales de infiltración de algunos suelos declinan, al cabo de poco tiempo, hasta velocidades de absorción muy bajas. En tales casos es cuestionable la necesidad de reducir la unidad de flujo. El riego puede iniciarse con una unidad de flujo considerablemente menor que la capacidad segura del surco y dejar que continúe fluyendo a la misma velocidad hasta que se ha regado convenientemente la totalidad de la longitud del surco. Con frecuencia esto reduce la mano de obra necesaria para el riego, sin reducir particularmente la eficiencia del riego.

 Es posible aprovechar el exceso de agua que alcanza los extremos de los surcos estancándola en éstos, dejando que retroceda hasta  los surcos secos adyacentes o llevándola a una zanja de drenaje en el  borde inferior del campo. En este último caso es conveniente disponer de algún medio de regular el agua desperdiciada, de modo que  pueda volver a usarse para regar.
 
 En algunas de las zonas de riego más desarrolladas, el agua se  recoge en el ángulo inferior del campo y se la hace retroceder al  extremo de entrada a través de una tubería por medio de una bomba, para volver a utilizarla en el mismo campo. Estos sistemas de retorno disminuyen grandemente la cantidad de mano de obra necesaria para regular el flujo de agua en los surcos.
 
Regulación del flujo de agua que va a los surcos
 
     Para regular el flujo de agua que va a cada surco se utilizan varios dispositivos. Como habitualmente interesa suministrar un flujo casi igual a varios surcos al mismo tiempo, se utiliza el concepto hidráulico de que las tomas de iguales dimensiones que funcionan bajo la misma carga hidrostática tendrán flujos iguales. Las velocidades de flujo se cambian durante el riego alterando las dimensiones de las tomas.
     Cuando el suministro de agua al campo se hace desde una acequia abierta, el tipo más popular de toma es el tubo de sifón de riego. Estos se preforman en general a base de tubos de aluminio o de plástico, pero a veces son de caucho flexible; tienen la ventaja de una fácil colocación y retirada que no daña los costados de la acequia y, por ser portátiles, se necesitan en menor número. El flujo puede regularse cambiando la carga hidrostática, variando el tamaño o el número de sifones empleados en cada surco o ajustando una compuerta corrediza unida al extremo de entrada de cada sifón. El método más satisfactorio consiste en usar varios sifones pequeños para suministrar la corriente máxima no erosiva a cada surco al comienzo del riego y, cuando el agua llega al extremo, eliminar varios sifones, ajustando así el flujo deseado en el surco hasta que se ha terminado de regar.
 
 También pueden usarse tubos cortos colocados a través de los lomos de la acequia, instalados desde el comienzo de la temporada de riego hasta que termina. Esto requiere emplear un tubo para cada surco; deben ser suficientemente grandes para suministrar a cada surco el flujo máximo necesario. El flujo se regula obstruyendo parcialmente el extremo de entrada, lo que puede hacerse colocando un listón o por algún otro medio. Hay que tener cuidado al instalar los tubos, de modo que están a la altura adecuada para lograr que el mismo flujo llegue al mismo tiempo a todos los surcos que se están  regando.
 
 En el Cuadro Nº 2 se indica el flujo a través de sifones y tubos cortos cuando trabajan bajo diferentes cargas hidrostáticas. La carga  hidrostática es la diferencia de altura entre la superficie del agua en la  acequia y el centro del desagüe (si fluye libremente), o la superficie  del agua por encima del desagüe (si está sumergido). 

CUADRO Nº 2 Caudal a través de pequeños sifones y tubos cortos (en litros por segundo).

Diámetro del Sifón (cm.) Carga Hidrostática (centímetros)
2.5 5 7.5 10 12.5 15 17.5 20
1 0.03 0.05 0.06 0.07 0.07 0.08 0.09 0.09
2 0.13 0.19 0.23 0.23 0.26 0.30 0.32 0.37
3 0.30 0.42 0.51 0.59 0.66 0.73 0.79 0.84
4 0.53 0.75 0.91 1.06 1.18 1.29 1.40 1.49
5 0.83    1.17 1.43 1.65 1.85 2.02 2.18 2.33
6 1.19    1.68 2.06 2.38 2.66 2.91 3.14 3.36
7 1.62    2.29 2.80 3.24 3.62 3.96 4.28 4.58
8 2.11    2.99 3.66 4.23 4.72 5.18 5.59 5.98
9 2.67    3.78 4.63 5.35 5.98 6.55 7.07 7.56
10 3.30    4.67 5.72 6.60 7.38 8.09 8.73 9.34

 

 No debe utilizarse cortes abiertos en los lomos de la acequia para conducir agua a los surcos, a menos que se utilice una acequia auxiliar (llamada a veces cámara de agua). Se trata de una acequia corta, construida paralelamente con la acequia de abastecimiento y  por debajo de la misma, desde donde puede soltarse el agua para  llevarla a varios surcos. Para regular con seguridad la liberación de  agua desde la acequia de abastecimiento hasta la acequia auxiliar, se  coloca una compuerta en las orillas de la acequia. También puede  emplearse sifones y tubos cortos para llevar agua desde la acequia  auxiliar hasta los surcos; se utiliza igualmente acequias auxiliares con  canales elevados y tuberías utilizados en la conducción de agua de  riego a los campos.
 
 Para distribuir agua desde las tuberías a los surcos se utiliza  varios métodos. Si las tuberías están enterradas, se colocan normalmente elevadores con válvulas a intervalos frecuentes para liberar el  agua en la superficie del terreno. Puede construirse regueras provisionales entre las válvulas, y el agua puede llevarse desde éstas hasta los surcos por medio de sifones o tubos cortos. La tubería portátil de metal, plástico o caucho, con las compuertas de salida, puede conectarse a las válvulas por medio de bocas de riego. Las compuertas de salida están espaciadas a la misma distancia que los surcos y disponen de correderas u otros medios para regular el flujo que va a los surcos. En el caso de huertas o viñas, bocas de riego de distribución especiales aplicadas sobre las válvulas liberan agua por 4-8 surcos. Estas bocas de riego pueden ser fijas o portátiles, y suelen colocarse alineadas con las hileras de árboles o viñas.
 
Altura media del agua aplicada

 La altura media del agua aplicada durante un riego puede calcularse por la siguiente ecuación, si se conoce el gasto, la duración del riego y el área regada (separación entre surcos multiplicada por la longitud del surco) :
 

Milímetros por hora = (litros por segundo * 3600)/(Sm * Lm)

Ecuación 2

donde Sm es la separación entre surcos en metros, y Lm es la longitud de surco en metros.
 
 Por ejemplo, se riegan surcos separados 0.9 m, de 210 m. de  largo, con un gasto inicial de 2.2 litros por segundo durante 1.5 horas y luego se reduce a 0.5 litro por segundo durante 5.3 horas. La velocidad con que se está aplicando el agua durante el período inicial es:

(2.2 * 3600)/(0.9 * 210) = 42 mm por hora

y, durante el período final, la velocidad de aplicación es:

(0.5 * 3600)/(0.9 * 210) = 9.5 mm por hora
 

La altura media de agua aplicada es:

   1.5 horas x 42 mm/h   = 63 mm
   5.3 horas x 9.5 mm/h  = 50 mm
   Altura total aplicada = 113 mm

 Esta es la altura media de agua aplicada durante el riego, y no  significa que se haya aplicado uniformemente 113 mm de altura a  cada sección del surco. Para comprobar la uniformidad de penetración del agua en diferentes puntos a lo largo del surco puede usarse  muestras de suelo.
 
 Si se utiliza sifones o tubos cortos para conducir a los surcos el  caudal indicado en el ejemplo y la carga hidrostática disponible es de  10 cm, puede determinarse el tamaño necesario de los sifones por el Cuadro Nº 2. Podría usarse 4 sifones de 3 cm de diámetro para  iniciar el riego y después de que el agua hubiera alcanzado el final del  surco podría disminuirse el flujo quitando tres de los sifones.
 

 

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Bibliografía:

-Gurovich, L. 1985. Fundamentos y Diseño de Sistemas de Riego. 415 pp. Ed. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.
 
-Gurovich, L. 1997. Riego Superficial Tecnificado. 538 pp. Ed. Colección de Textos Universitarios de la Pontificia Universidad Católica de Chile.